La recta final del máster en Psicología General Sanitaria llevó a María Buenaventura a Palo Alto, donde disfrutó de una estancia en el Mental Research Institute

Fecha: jueves, 12 de abril de 2018 a las 11:30h

“He aprendido a tratar el trauma sin abordarlo directamente”

La recta final del máster en Psicología General Sanitaria llevó a María Buenaventura a Palo Alto, donde disfrutó de una estancia en el Mental Research Institute, gracias al acuerdo que esta institución tiene con nuestra universidad. Cuatro meses que María califica como “la mejor decisión”. Y no es para menos, compartir vecindario con Mark Zuckerberg  y jornada de trabajo con Karin Schalenger y Terry Soo-Hoo no es algo que se olvide fácilmente. La experiencia de estar en San Francisco brindaba muchas oportunidades y las ha exprimido a fondo. Esta psicóloga sanitaria ha presenciado sesiones del MRI, participado en seminarios de la universidad de Stanford con figuras como Fonagy y Yalom, ha viajado por la costa oeste y, además, ha tenido tiempo de realizar y defender el Trabajo Final del Máster (TFM). Vuelve fascinada por el enfoque sistémico de la terapia breve del MRI

Cuando te matriculaste en el máster, ¿ya sabías que había la posibilidad de ir a Palo Alto?
Sí, de hecho yo me inscribí en el máster con la idea de tener la estancia en el MRI, en terapia breve sistémica. Fue en la presentación del máster, cuando se habló de California, de la cuna de la terapia sistémica, de la terapia familiar. Luego empecé a  conocer más y vi que había tomado la buena decisión.

¿Qué es lo que más te ha atraído de la terapia sistémica?

Es un enfoque distinto, no hay diagnósticos, no hay etiquetas. Es otra forma de llevar la terapia, tienes que buscar la queja, las soluciones intentadas…Funcionas en el aquí y el ahora. La historia no tiene tanta importancia, lo que interesa saber qué está molestando al cliente (es la denominación que se le da al paciente, para evitar connotaciones de pasividad). Partimos de la base de dónde está el cliente y, una vez se ha determinado la queja, pasamos a ver cuáles son las denominadas “soluciones intentadas”, que es todo lo que se ha intentado hasta la fecha para acabar con el problema y que, generalmente es lo que hace que se mantenga el problema o crezca.
Por ejemplo, en la relación entre un padre y una hija, hay que saber quién persigue a quien cuando hay un enfado, qué respuesta se da  y, con todo ello, jugar con lo que se llama la intención paradójica, que es cuando te das cuenta de que cuanto más se acerca el padre más se aleja la niña. El cambio de 180 grados que propone la terapia sistémica consistiría en hacer lo contrario: si hay una discusión, irse. Es cambiar las reglas del juego.

Y también las del diagnóstico tradicional

En Palo Alto se ven muchos casos de familias con situaciones de abuso a las que, en un modelo tradicional, les habríamos hecho un diagnóstico y nos habríamos quedado allí. Mientras que con la sistémica he aprendido a tratar el trauma sin abordarlo directamente. En Palo Alto todo se hace a partir del cambio. De ahí también la crítica que se le hace de ser demasiado superficial…

El nombre terapia breve es chocante. Lo breve y lo terapéutico parecen conceptos difícilmente conciliables

No es una cuestión de que haya más o menos sesiones, sino que se llama breve, más bien, por las puertas que no abrimos. En poco tiempo, se proporcionan las herramientas para que  la persona vea que, muchas veces, lo que hay que hacer es cambiar las soluciones intentadas. Al contrario de lo que solemos hacer los seres humanos, que es más de lo mismo.

También suena paradójico que la raíz de esta terapia sea el psicoanálisis

Se ven las cosas como un sistema. No es que haya patología sino que hay un sistema que está funcionando de una forma irregular. Cuando se empiezan a cambiar las interacciones que hay dentro del sistema se produce el efecto cascada.
El tema de no etiquetar me ha ayudado mucho a partir de dónde está la persona. Mirar a la persona desde el punto de vista de la interacción y los sistemas hace que escuches muchísimo mejor. 

Has tratado con Fonagy, Yalom… da la impresión de que es difícil vivir en Palo Alto y no coincidir con alguna eminencia

Se respira que estás en un sitio de vanguardia. Por la mañana, salías a la calle y te cruzabas con Zuckerberg, que vivía en la casa de enfrente, luego vas a Stanford, donde estás con Fonagy y Yalom, y también Karin Schlanger o Terry Soo-Hoo… Es un sitio que te contagia. Por ejemplo, en Stanford conocimos al psicólogo que hace los test para los miembros de la NASA ¡Como para no contagiarte!

¿De lo que has trabajado en San Francisco, qué crees que se podría importar a la salud mental de aquí?

El poder acceder más fácilmente a la familia del paciente. Muchas veces los pacientes vienen obligados y, si pudiésemos tener acceso a la persona del entorno que está más motivada para cambiar, podría ayudarnos. Es dar con el cliente, con la persona más motivada para el cambio.
Y también identificar bien la queja. Hay veces que en servicio clínico de aquí nos quedamos en la identificación del trastorno, cuando, quizás, analizar en qué está afectando ese trastorno  podría ayudar.

Toda esta experiencia se vierte en el TFM, que presentaste allí y te vale para ambas universidades

En San Francisco tuve mi tribunal,  a Karin Schlanger como tutora…lo único que, en vez de disponer de seis meses, lo tuve que realizar en cuatro. Mi TFM versa sobre las pandillas latinoamericanas, que es una realidad muy presente en Estados Unidos y, particularmente, en Palo Alto. Es gente que conoce lo que es vivir teniéndolo todo, porque lo tienen a la vista, pero realmente no lo pueden tener. Es una realidad que me interesó mucho desde el enfoque sistémico.

¿Cuál fue la experiencia que más te ha marcado de estos meses?

En el MRI, ver trabajar a Karin. Tiene una visión que te deja asombrada. Ahora, ante determinadas situaciones, me planteo ¿qué haría Karin? Haber aprendido de ella me hace pensar que ir a San Francisco es la mejor decisión que he tomado.
En la esfera personal, lo bien que me lo he pasado. Haber combinado la experiencia profesional con viajar con las amistades que hice a Los Ángeles, Las Vegas, el gran cañón…

¿Crees que lo que has vivido te abre otro horizonte profesional?

Creo que esta experiencia me da un plus. Me he ido al MRI, que es la cuna de la terapia sistémica, una terapia tan poco practicada aquí que me da un punto de originalidad, de poder dar algo nuevo y poco visto. Por otro lado, ahora estoy más selectiva, porque la forma de trabajar ahí me ha gustado mucho y quiero encontrar un sitio en el que la pueda aplicar.

María Buenaventura